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The Flaming Lips
Si unimos al pop/rock con toques noise un poco de dulzura (presente incluso en la sonrisa de Wayne Coyne constantemente) tendremos parte de lo que representan los chicos de Oklahoma llamados Flaming Lips (Labios en llamas).
El origen del nombre no está claro, pero hay 3 vertientes, cada cual más disparatada:
1) el título de una película porno,
2) una referencia a una oscura droga,
3) y un sueño del cantante y principal compositor de los Flaming, Wayne Coyne, en el que se le aparece la Virgen María en plan "Pretty Woman" en el interior de su coche y le propina un beso.
Una vez observados estos inicios no sería extraño pensar que estos chicos americanos están un poco tarados, pero ese disparate que veremos sumergido en cada disco (en unos más que en otros) será el complemento ideal que pondrá el toque indispensable de su personalidad artística.
Hace no mucho en una entrevista a los de Oklahoma soltaban esta peculiar frase: "Nos encanta ser usados por la gente. Si podemos mejorar nuestras vidas, nuestra locura tiene la mejor excusa. A veces puedes dar con la solución a tus problemas en el interior de una canción".
Volviendo a la religión decir que la andadura de Flaming Lips empezó en una iglesia. ¡Alabado sea el señor!, pero digamos que allí Mr. Coyne no fue a rezar ni a confesar tamaña "locura", sino a robar los instrumentos de la misma para empezar a tocar junto a su hermano Mark y el bajista Michael Ivins. Una vez con los instrumentos recién "comprados" la duda estaba en qué estilo musical elegir, y se decantaron, como muchos grupos que empiezan, por el punk (o algo parecido a ello). El mundo punk de los Flaming, compuesto entre otros por grupos como Black Flag, Dead Kennedys y Hüsker Dü les sirvió un poco de inspiración para decantarse por esta corriente musical debido a que todavía no poseían la técnica suficiente como para poder hacer otra música.
Así pues en 1985 los Besos Ardientes ya tienen primer disco grabado, con título homónimo. Al año siguiente publicaron "Hear it is" que proviene del encasillamiento psicodélico en que se les adjudicó desde un principio. Y siguiendo con una productividad de vértigo, en 1987 publican "Oh my gawd!!" donde Coyne empieza a divagar y a experimentar con las letras inventándose dioses con tentáculos, dedicando canciones a animales, etc. En 1988 sale al mercado "Telephatic surgery" y, cerrando su época independiente, "In a priest driven ambulance" en el año 1990. Es en éste último disco donde aparecen tomas mas relajadas, con mezclas folk y, sobre todo, con la producción de Dave Fridmann (Mercury Rev, productor de bandas como Mogwai y The Delgados).
Ahora ya en Warner sacan su lado más pop en 1992 a través de "Hit the Death in the Future Head", mostrando su lado mas divertido. Pero el mundo los empieza a degustar a través de "Tansmissions from the Satellite Heart"; el tema "She dont use Jelly" les hace aparecer en la MTV y en el festival Lollapalooza.
Ya para rematar su consagración en esto de la música en 1995 "Cloud taste metallic" les posiciona con un noise pop/rock con gran esperanza hacia un futuro próximo. Verdaderos temazos como "The abandoned hospital ship" o "Brainville" dan consistencia a un buen álbum.
Pero era la hora de sacar esa imaginación tan loca y dos años más tarde sacan un disco cuádruple "Zaireeka" que debe escucharse con los cuatro compactos a la vez para ver como se van solapando los diferentes matices de cada cd para fusionarse más tarde. Esto les deja un poco de lado de "ricos y famosos" del mainstream. Y por fin, llegó el momento Flaming Lips.
1999. "The soft bulletin". Medio mundo les reverencia, colándose en bastantes medios como mejor disco del año y en casi todas las listas de mejores discos del año. Belleza, suavidad instrumental, pop grandilocuente; qué más se puede decir de esta enamoradiza obra. "Queríamos que este disco los hiciera llorar, pero temíamos que los hiciera llorar de la risa.... Pensamos que sería nuestra última oportunidad; que seríamos forzados a parar", provocando a una mainstream peligraban su posibilidad de continuar en ella o de posicionarse entre lo más alto... y la jugada les salió fenomenal.
Después de 3 años, "Yoshimi battles the pink robbots" se presentaba como la siguiente página que sería observada bajo lupa por la crítica, y salieron airosos. Esta vez la entrega dejaba los instrumentos orquestales y pasaban al lado electrónico, dando un toque mágico al disco. Seguramente no mejorará el indispensable "The Soft Bulletin" pero mantiene una línea genialmente definida.
El futuro es tan inesperado que sería difícil predecir qué se le puede pasar por la cabeza a Coyne y los suyos, y sobre todo, lo que más se espera de esta banda de cara a un futuro es seguir creando ilusiones.
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